Esmeralda

La esmeralda es la piedra reina del grupo de los berilos, su hermoso color verde se ha vuelto paradigmático. Su nombre procede de un vocablo persa que apareció más tarde en lengua griega como smeragdos y luego en francés como meraude. Ha sido una piedra apreciadísima desde hace milenios, pues ya se comerciaba con ella en Babilonia en los alrededores del 4.000 A.C. Igualmente en Egipto se exportaba esmeraldas hace más de 3.000 años. En la actualidad las más apreciadas son las que proceden de Colombia, cuyas minas fueron redescubiertas y trabajadas por iniciativa de los conquistadores.
Los buenos ejemplares de esta gema alcanzan precios muy elevados en el comercio, sin embargo, al margen del requisito económico, son muy fáciles de conseguir en joyerías. Su elevado precio y la demanda siempre en aumento animaron al logro de su síntesis en laboratorio.
Las primeras esmeraldas sintéticas fueron presentadas en la exposición universal de París en 1937. Desde entonces es muy frecuente encontrarlas en el mercado. El aspecto y propiedades de la esmeralda artificial son muy similares a las naturales, pero la mejor manera de obtener esmeraldas naturales óptimas para ser usadas en astrología sin pagar altos precios, es adquirirlas en bruto, sin pulir ni tallar, basta con acudir a tiendas especializadas en minerales donde se encuentran buenos ejemplares a bajo precio.
En el Lapidario de Alfonso X, de origen caldeo se la cita en el capítulo de Tauro en el grado 16.
Es la piedra que dicen en arábigo «zamorat» y en latín esmeralda. Esta piedra es verde, de muy hermosa verdura, y cuánto más lo es, tanto es mejor. Su virtud es tal que sirve contra todos los venenos mortales y heridas o mordeduras de bestias venenosas. Y tiene otra virtud, que el que la lleva consigo, protégele de la enfermedad a que llaman demonio (puede tratarse de enfermedades venéreas o de síndromes paranoicos exóticos) usándola antes de tener la enfermedad, y por esta razón y porque es muy hermosa, ámanla los hombres y mayormente los honrados.
Se asocia a la estrella que está en la raya del cuerno septentrional de la figura de Tauro, es decir, El-Nath, la Beta de Tauro, que está situada sobre el grado 22 de Géminis.
En el segundo lapidario alfonsino, donde aparecen las piedras y los decanatos, se cita a la esmeralda en dos ocasiones: en el primer decanato de Géminis y en el tercero de Capricornio y dice así: Su virtud es tal que el que la lleve consigo será bien visto por los viejos y por los escribanos, y por los alcaldes de las villas, y hará lo que quisiere con ellos, de guisa que tendrá fortuna.
Mientras que por otro lado dice: Al que la lleva consigo, daña el seso y el entendimiento, así que no entiende nada en cuanto la lleva.
También aparece citada en el tercer Lapidario donde dice que: Su virtud es tal que el que la lleve consigo será muy amado de la mujeres.
Gaspar de Morales cita a la esmeralda y cuenta, entre otras cosas, algunas propiedades especiales, dice: Que siendo fina, no consiente accesión de hombre y mujer que hace castos a los que la traen consigo y de buena memoria, acrecienta las riquezas sirve contra todas las artes mágicas.
En otros textos antiguos se repiten estas propiedades. Cuenta Marbodus, obispo de Rennes en 1096 que, gracias a ella se adquieren riquezas colosales con solo llevarla castamente; que posee el don de hacer elocuentes a sus dueños y de curarles de las fiebres perniciosas.
Desde muy antiguo las esmeraldas de gran tamaño eran consideradas como objetos de culto, mágicos o de procedencia celeste y, entre otras virtudes tenían la facultad de mostrar las cosas del futuro.
En Perú cuentan que hasta hace poco, los nativos del valle de Mantu, adoraban a una esmeralda del tamaño de un huevo de avestruz y la consideraban como la Diosa Verde, y sólo se mostraba en las solemnidades.
En Venecia, en San Marcos había, un vaso de esmeralda, con la hechura de un cáliz, por el que tenían una gran veneración como reliquia, pues lo consideraban el cáliz en el que Cristo consagró el jueves de la cena. Esta asociación del cáliz con la esmeralda se repite en otros mitos donde se asocia al Grial con una gran esmeralda.
La esmeralda esta asociada a Venus en todas las culturas. En Babilonia se la consagraba al equivalente caldeo de la diosa Venus, que no es otra cosa que Luzbel, el lucero del alba. El aspecto luminoso y benéfico de estas vibraciones es de amor puro.
Cuentan las leyendas que el Grial era una esmeralda que se había desprendido de la diadema de Luzbel cuando fue precipitado a la Tierra con la caída de los ángeles. Esta reliquia la conservaban los cataros, los puros, y la custodiaban dentro del recinto de Montségur, hasta que los ejércitos de Lucifer, el aspecto oscuro, magnético y terrenal de Venus, querían poseer el Grial para insertarlo de nuevo en la diadema de su Príncipe terrenal. En el momento más crítico del asedio, vino del cielo una blanca paloma y con su pico partió en dos el monte Tabor, entonces la guardiana del Grial tiró la preciosa reliquia al interior del monte donde quedó oculta. La paloma blanca es el ave sagrada de Venus, símbolo de la paz y del amor, como la esmeralda.
Desde entonces la esmeralda es la gema que está engastada en el anillo papal, príncipe de la Iglesia.
Esta gema tiene unas contradicciones que sólo se resuelven aplicando el conocimiento astrológico, o dicho de otra manera, por su asociación con Venus y con la estrella a la que se corresponde. Las vibraciones de Venus se asocian, entre otras cosas, a la perturbación inquietadora y placentera que altera la conciencia y mueve a la ternura y al amor. Venus como la esmeralda se manifiesta, preferentemente, en el ámbito del hemisferio derecho del cerebro donde se percibe el arte, la música, los afectos, las simpatías, las alegrías y el sentimentalismo romántico que suele desembocar en el disfrute de los sentidos o el amor carnal.
La esmeralda tiene la cualidad de activar las percepciones del hemisferio derecho, de alterar la conciencia dominante en la que el «yo» se identifica con la mente verbal y abrir la conciencia a la percepción de la belleza y del amor. Por otro lado la esmeralda está ligada a la estrella El Nath, ubicada en el signo de Géminis, signo éste de características mentales superiores y tiene mucho que ver con la elocuencia como contaba el obispo Marbodus. Además por sí misma, por su analogía con Venus, regente de Casa II, otorga la gracia de obtener riquezas, de ganar dinero con facilidad.

Propiedades astrológicas de la esmeralda

La esmeralda opera activando el hemisferio derecho del cerebro, por ello corrige o mejora las manifestaciones sentimentales de índole romántico. Es ideal para regalar a las mujeres que tengan un comportamiento poco afectivo, frío o intelectual. La esmeralda activa las emociones afectivas, amplifica el sentido de la condescendencia, refuerza la capacidad de seducción y aumenta el encanto personal. Por otro lado acrecienta el sentido artístico y estético y es muy útil para aquellas personas que tengan un genio dominante, carácter irritable y excitable, una dinámica de vida exagerada con exceso de bullicio y actividad, para quienes puede suponer una nueva y más tranquila percepción de su mundo, un aumento de la simpatía personal y un nuevo magnetismo acogedor.

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