Acuario

El hombre Acuario 1

Los hombres Acuario pueden exhibir una gentileza y docilidad conmovedoras, pero será mejor que te ates en el dedo una cinta de color azul eléctrico brillante, para no olvidar que esa superficie serena es un espejismo, lo mismo que su aparente flexibilidad. Acuario no tolerará el más mínimo oportunismo en una mujer. Si piensa que le están explotando, el impredecible encanto de Urano puede desvanecerse con tal rapidez que te parecerá que Cary Grant se ha convertido en James Cagney, en actitud de arrojarte medio pomelo a la cara. Y lo aterrador es que un Acuario en situación de gran perturbación es perfectamente capaz de hacerlo. Y más aterrador todavía es que quizá tú le perdones. Pues no lo hagas; por lo menos, no más de una vez. El admira a la mujer que defiende su terreno, si no lo hace de manera demasiado masculina, y si le deja volar de un lado a otro sin el lastre de promesas enmohecidas y lacrimosas acusaciones. En cuanto al pomelo, será justo señalar que en general los hombres Acuario son lo más galante que hay con el bello sexo, pero a veces, el exaltamiento de la excitación puede hacer que no distingan entre los sexos. Unido a su carácter impredecible, eso puede dar como resultado algún chorro de zumo de pomelo en un ojo.
Son siempre excelentes las posibilidades de que Acuario alcance cierta forma de prestigio en su vida. Aunque no sea más que un trofeo en el juego de pelota, o una placa de bronce por ser el hombre mas alto del pueblo, es seguro que obtendrá alguna forma de reconocimiento, que puede llegar a ser algo tan esplendido como conseguir un Premio Nóbel. Son muchos los Acuarios que alcanzan tales distinciones. (Por otra parte, un gran porcentaje de Acuario perturbados son asiduos concurrentes del psiquiatra… y puede no ser fácil precisar la diferencia.)
Hay hombres regidos por Urano que tienen el fetichismo de la limpieza. Tal vez te encuentres con uno de los que ponen el grito en el cielo si alguien usa su toalla o respira cerca de su plato. En el fondo de todo esto hay un miedo neurótico a los microbios y a las enfermedades. Acuario no está tan de vuelta que no deje que sus fobias influyan en su vida romántica, donde pueden servir a sus propósitos, aunque lo haga de manera inconsciente. No te sorprendas si te dice que la sombra para los parpados que usas le da alergia y le hace estornudar. Son gente a la que suelen aparecerle alergias a las cosas que prefieren evitar, y si pueden engañar incluso a los médicos, que no harán con inocentes muchachas desprevenidas.
No es un tipo que se dedique a cortejar con gestos extravagantes; será tan probable que se incline a recoger una flor de diente de león para arrojártela como que te traiga una orquídea. Más probable, seamos sinceros. No te regalará diamantes ni abrigos de visón, pero la vida con el puede ser fascinante, incluso sin visones. Recordemos la conocida historia de Helen Hayes y su marido, Charles McArthur. Cuando se conocieron, él le regalo un tazón de cacahuetes, diciéndole: “Ojala fueran esmeraldas”. Muchos años –y mucho dinero– mas tarde, le regalo un aderezo de esplendorosas esmeraldas, comentando: “Ojala fueran cacahuetes”. No se si McArthur era Acuario, pero, indudablemente, Urano pesaba en su carta natal: ese es, exactamente, el tipo de gloria inesperada que conocerás con un Acuario enamorado. ¿Que falta te hacen los visones?
Ahora, nos toca afrontar valientemente el peor de los hechos, sin retroceder ni ocultarlo con deseos. Helo aquí: a diferencia de Cáncer, Capricornio, Leo y Libra, Acuario no corre hacia el matrimonio como un niño hacia los caramelos. A decir verdad, la mayoría de ellos lo evitan tanto como es humanamente posible. Algún que otro Acuario se deja arrastrar tempranamente a un diluvio de arroz y de zapatos, pero el suceso no es tan frecuente como para que las estadísticas sean alentadoras. La forma en que se inicia habitualmente el callejón sin salida para Acuario es haciendo de una hermosa, estupenda amistad, la base del amor. (De ella es más fácil escurrirse en el futuro, amiga mía.) Eligen una chica que sea buena compañera y capaz de compartir sus intereses, que incluyen el promedio de goles por partido de Cruyff, los crucigramas, los caballos árabes, las mariposas del Mississipi y los rollos del Mar Muerto. ¿Por qué? Es fácil: con tanto tema para hablar hay menos tiempo para hacer el amor, que puede ser causa de que Acuario se sienta interesado en serio y comprometido. Su ideal es la mujer que es su amiga y que no le plantea continuamente intensas exigencias emocionales. Y de aquí, ¿adonde vamos? Generalmente, a ninguna parte.
A los hombres Acuario les resulta difícil relajarse en la expresión física del amor; ese primer beso de buenas noches puede tardar mucho en materializarse. Admito que muchas veces bien vale la pena, y que el suspenso lo hace más especial aun. Pero el seguirá así con la ilusión de participar en una grata y segura relación platónica, mucho después que a ti se te ha hecho insoportable el agua de borrajas.

Sigue leyendo >>>