El jefe Acuario 1

Con respecto a tu vida personal, el jefe Acuario no tiene el mas remoto deseo de juzgarte ni de aconsejarte. Tendrá, sin embargo, el deseo de estar al tanto, y es posible que te resulte difícil eludir su penetrante curiosidad en lo que se refiere a tus asuntos privados. Pero a él puedes contarle absolutamente cualquier cosa sin temor de que se escandalice. No hay nada que le escandalice; es el mejor estudioso de la naturaleza humana que hay en el zodiaco, y jamás te mirará con desdén (como tampoco con admiración). Por lo que a él se refiere, tus vicios y tus virtudes se funden en un diseño interesante y colorido. En su amplitud de criterio entra todo, sin que nada pueda afectar la opinión que tiene de ti. El borracho del pueblo y el adolescente lleno de risitas tontas son para él tan amigos como el rector de la universidad local y el senador del Estado. Si es un auténtico Acuario, puedes estar seguro de que no encontrarás en él, prejuicio ni discriminación. En otras palabras, que estás en peligro de que te despida si te encuentra robando sellos de correo o escondiendo en tu escritorio un informe sin terminar; pero si descubre que eres bígamo, que tu padre ha estado dos veces en prisión, que tu hijo fuma grifa o tu mujer practica yoga en la parte de atrás de la casa sin mas ropa que la que traía al nacer, se encogerá de hombros, pensando que al fin es tu vida, y muy probablemente te defenderá de que te critiquen. Al jefe Acuario no le importará un rábano que seas políticamente conservador y pegues un retrato de Calvin Coolidge junto a la imagen de Franklin Roosevelt que colgó él. No se le moverá un pelo cuando se entere que después de la última fiesta en la oficina tuvieron que cargarte en un taxi. Basta con que no le estafes, no le mientas y –no lo permita el cielo– no quebrantes la palabra que le diste. Cuando se trata de promesas, la ética y todas esas cosas, se acabó la amplitud mental.
A diferencia del jefe Aries o Leo, no desperdiciará energía procurando convencerte de que te equivocas al votar por ese hombre, salir con esa chica o ponerte esa corbata. Y, a diferencia de Cáncer, Capricornio o Libra, no intentará recurrir a insinuaciones y estrategias persuasivas para que cambies tu punto de vista. Vive tu vida como se te ocurra, que con él no hará sino aumentar tu crédito el tener tus propias opiniones. Por otra parte, tampoco intentes nunca dictarle a él su código personal. No demostrará enojo alguno, y es probable que no lo sienta. Hasta puede ser que sonría y haga pensativos gestos de asentimiento, con esa mirada remota en los ojos, pero es como si le estuvieras hablando a la pared. Él escucha a casi todo el mundo, pero escucha; nada más.
Aunque se forme su propio código ético y se atenga a su personal opinión en lo referente a su vida privada, las decisiones comerciales son otra cosa. Es muy probable, si se trata de un Acuario típico, que pida a todo el mundo su opinión sobre los procedimientos que proyecta… e incluso, a veces, que pida a un subordinado que tome la decisión definitiva. Hay método en su locura, y no es el mismo que con el indeciso Libra. Acuario no intenta pasarte la patata que quema. Disfruta al recostarse en su asiento con aire de “yo ya te lo había dicho” cuando la decisión que tú tomaste (y que contrariaba su intuición, aguda y precisa) se desinfla como un souffle… pero lo hace para darte una lección. Eso tienes que tenerlo presente. Por lo general, los jefes Acuario están dispuestos a darte toda la soga que necesites para ahorcarte, y unos cuantos metros más, si se lo pides. Tienes suerte si, aunque sólo sea una vez, te explica con exactitud por que piensa que equivocaste el camino. Y cuando lo haya hecho –lo que es bastante excepcional– no te lo explicará por segunda vez, conque aprovecha la primera. Si no lo entiendes con claridad, te saldrá con algún confuso galimatías para recordarte que prestes atención a lo que él dice.
Acuario espera que seas capaz de afinar tus antenas y captar del aire cualquier cosa que se te haya escapado; no se da cuenta de que otras personas no tienen el don uraniano de absorber información de lo que dicen tres personas hablando todas juntas, al mismo tiempo que pela una naranja, marca un numero telefónico y recorre una pila de informes de la oficina.
Con un ejecutivo Acuario, no te aferres demasiado a tus costumbres: es posible que alguna mañana llegues y te enteres de que tu despacho ha sido trasladado a otro piso y de que él se olvidó de decírtelo. Donde está este hombre, siempre hay cambio en el aire. Es posible que pases por la perturbadora experiencia de verle un día entrar como una tromba, con una gran sonrisa cálida y amistosa, y arrojar por la ventana todo tu equipo… el que se viene usando en la oficina desde la guerra civil. En su lugar hará aparecer un método nuevo, más rápido y con menos detalles engorrosos. ¿Cómo dices, que no puedes adaptarte con tanta rapidez? ¿Qué necesitarás por lo menos seis meses para hacer el cambio y que por el momento el nuevo sistema es griego para ti? Eso, él no lo puede entender; si para él es perfectamente claro. Pero no te preocupes, que ya llegarás. Él te esperará; tiene paciencia.

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