La Casa IV

La cúspide de la Cuarta Casa se denomina IC o Imum Coeli, un término del latín que significa «en el punto más bajo en el Cielo». En ocasiones llamada nadir, esta Casa apunta a la parte más subjetiva de nuestras vidas. Esta es la sección del horóscopo que trata sobre nuestras bases psicológicas. Es el domicilio natural del signo Cáncer y su regente, la Luna y, como tal, la Cuarta Casa describe muchas cosas sobre nuestras pautas de comportamiento instintivas. Nos dice mucho acerca de lo que hemos heredado de nuestra familia, raza, tribu y nación, ya que las pautas de comportamiento se transmiten de generación a generación. En un sentido muy claro, podemos afirmar que la Cuarta Casa nos proporciona información sobre nuestras raíces y que, por ende, nos habla del suelo familiar en el que somos plantados siendo niños.
La Cuarta Casa está asociada tradicionalmente a nuestra madre y a nuestra situación doméstica en general. Dice mucho sobre el clima emocional que rodeó a nuestro nacimiento, a la vida de nuestra madre en general y a los primeros siete años de vida. Esta Casa, junto con la Primera y la Tercera, proporciona al astrólogo una gran cantidad de información sobre las circunstancias de vida que condicionan la naturaleza primaria e instintiva de la persona. En esencia, es la más «psicológica» de todas las Casas del horóscopo.
En ocasiones, la Cuarta Casa se asocia más al padre, en el caso de que éste fuera más cariñoso, más «maternal». Si una persona fue criada únicamente por su padre, o si estuvo especialmente unida psicológicamente a él, o si el signo en la cúspide de la Cuarta Casa describe al padre más que a la madre, entonces esta Casa se convierte en «la Casa del padre». Esencialmente, la Cuarta Casa describe nuestra conexión emocional y psicológica más profunda con nuestra vida familiar.