La Casa V

Una vez que hemos integrado nuestro sentido de identidad personal a través de las actividades de la Cuarta Casa, trabajamos para establecer aún más nuestra individualidad a través de la naturaleza expansiva y ardiente de la Quinta. Es aquí donde se producen los frutos de la familia con el nacimiento de los hijos. También es donde se manifiestan los resultados de nuestros esfuerzos por integrar los diferentes aspectos de nuestra personalidad, así como las diversas formas de autoexpresión. La Quinta Casa trata más sobre la demostración exterior de nuestros talentos y habilidades, es la Casa de la «exposición». Aquí, hago una afirmación inequívoca de mi propia identidad: a través de la Quinta Casa, bordo mis iniciales en mi camisa ¡y las luzco con orgullo para que todo el mundo las vea! Si la Segunda Casa nos habla del dinero que tenemos en el banco, la Quinta Casa nos dice cómo lo gastamos. Si la Segunda Casa nos revela nuestras posibilidades creativas innatas, la Quinta nos indica cómo expresarlas.
A veces llamamos a la Quinta Casa la Casa de las fiestas, ya que está asociada a nuestros placeres y pasatiempos, a los juegos que nos gustan y a nuestra orientación especulativa.
Es posible que las personas que tienden a jugar con el amor y/o el dinero tengan una Quinta Casa fuerte en su horóscopo natal. En esta Casa, podemos localizar nuestras aficiones, vacaciones y, lo que es más importante, nuestra tendencia natural hacia el amor. El enamoramiento es un sentimiento que hace que nos sintamos especiales, diferentes, únicos y deseados. La Quinta Casa es más la Casa de los amantes que de las personas Casadas las cuales se encuentran en la Séptima Casa, como pronto descubriremos).