La Casa VIII

La Casa VIII es una de las Casas más complejas del horóscopo. Contiene algunos de los asuntos más complicados, importantes y problemáticos a los que nos enfrentamos en la vida. A este respecto, la Octava es la Casa de: la muerte, la sexualidad y los recursos de los demás. También es un área de grandes desafíos personales a muchos niveles. No es de extrañar que esta Casa y su signo regente, Escorpio, tengan una reputación tan notoria entre los estudiantes de astrología.
Todos los temas de la Octava Casa tienen una cosa en común: o son procesos transformadores, o son el resultado de tales procesos. Aunque el análisis de esta Casa dice mucho sobre la naturaleza de la muerte física de la persona, también tiene mucho que ver con la muerte psicológica o espiritual. En esta zona del horóscopo vemos cómo podemos «morir» en una etapa de nuestra existencia (o en una fase de nuestro desarrollo emocional) y luego renacer en nuestro próximo paso en la vida.
Encontramos a nuestras parejas en la Séptima Casa, pero es a través del contacto sexual con otra persona (y la dinámica emocional que siempre le sigue) que nuestra «necesidad de fundirnos» se satisface o desaparece. La naturaleza sexual, para la gran mayoría de seres humanos, puede ser un camino seguro hacia la regeneración y el crecimiento personal e impersonal, o puede provocar profundas complicaciones con un efecto bastante destructivo. En ocasiones, la sexualidad hace ambas cosas simultáneamente. Aunque es cierto que al convertirnos en seres sexuales perdemos la belleza, la pureza y la inocencia de la infancia, al mismo tiempo se ponen en movimiento las oportunidades para crecer y evolucionar. También es verdad que cuando una relación deviene sexual, la dinámica entre las dos personas implicadas cambia para siempre. No hay vuelta atrás: a partir de ese momento, la relación se dirige directamente hacia la evolución o, por el contrario, hacia el aniquilamiento. El ámbito de la sexualidad es sumamente importante, y la Octava Casa nos muestra que está llena de temores y prohibiciones, ¡y también de una gran alegría y liberación!
Cuando encontramos pareja y nos Casamos, unimos nuestros recursos físicos, emocionales y espirituales con los de la otra persona. Dado que la Octava Casa es la segunda empezando por la Séptima, incluye los recursos de nuestras parejas o de nuestros socios, desde el punto de vista del matrimonio y de los negocios. En un sentido más general, esta Casa nos habla del dinero que llega a nosotros a través de nuestra interacción con otras personas y de las recompensas que recibimos de nuestra expresión creativa. Además, es la Casa de los acuerdos de divorcio, los testamentos y los legados, así como de las regalías, las acciones de bolsa y el dinero que uno gana o pierde en cualquier inversión que haya hecho.
Finalmente, la Octava es la Casa de la muerte. Existe un antiguo dicho espiritual que nos recuerda que «La muerte no es más que un cambio de forma; la vida es inmortal». La Casa opuesta a la Octava es la Segunda, la que contiene nuestros recursos materiales, nuestras posesiones y, lo que es más importante, nuestra actitud hacia el dinero y el hecho de tener y poseer. Éste es el domicilio de Tauro, simbolizado por el «Becerro de Oro» en el Antiguo Testamento. Tauro es el regente de todas las formas de la Tierra. Escorpio y la Octava Casa hablan, por un lado, de la muerte y la destrucción de la forma y, por el otro, de su regeneración, de las nuevas posibilidades que la vida nos ofrece para que podamos enriquecernos a muchos niveles. El precio que solemos pagar por esta renovación es la muerte, la liberación y el desapego.