La Casa X

Segunda en importancia sólo después de la Primera Casa/Ascendente, la Décima Casa revela la naturaleza de la carrera de la persona, su contribución potencial a la sociedad y su nivel de éxito en el mundo material. Si la Primera Casa habla de quién eres, la Décima te dice lo que puedes llegar a lograr como individuo. El ascendente revela la potencialidad, mientras que el Medio Cielo (cúspide de la Décima Casa) expresa la maduración de dicho potencial. Nos muestra los métodos y los medios a través de los cuales la persona expresa su responsabilidad hacia el mundo y nos indica la naturaleza de la contribución que hará por medio de una determinada profesión.
Existe una relación muy cercana y positiva entre la Segunda Casa, la Sexta y la Décima. La Segunda habla de nuestros valores, talentos, habilidades y recursos materiales personales. La Sexta Casa nos muestra cómo manejamos los asuntos de la Segunda Casa. En la Sexta adquirimos las técnicas, los procesos y la destreza para hacer el mejor uso de nuestras habilidades. La Décima Casa nos muestra cómo culmina esta interrelación en una carrera y un lugar definidos en la sociedad. Esta Casa reúne nuestro potencial y nuestros recursos, los integra con los procesos que hemos desarrollado a través de nuestros trabajos de la Sexta Casa y luego sintetiza todo esto en un paquete cohesivo. Dicho paquete podría llevar una etiqueta identificativa que pusiera: «Éste es mi camino de realización en el mundo y mi registro de responsabilidad».
También hablamos de la Décima como la Casa del padre, ya que es el domicilio de las figuras de autoridad que han tenido un papel importante en la vida de la persona: maestros, guías, jefes y personas mayores en general. Ésta es, además, la Casa del gobierno y revela cómo se relaciona la persona con las reglas de la sociedad y con quienes mandan y reglamentan.
Es importante notar que la Décima Casa está frente a la Cuarta Casa, la Casa de la madre. Por ende, se podría decir que la Cuarta es la Casa de nuestra «tribu», mientras que la Décima es la Casa de nuestra «civilización». Es una Casa mucho menos personal que la Cuarta, que revela mucho sobre nuestra dinámica psicológica tal como está establecida en nuestras raíces familiares.
Si la cúspide de la Cuarta Casa (IC) representa nuestras raíces, entonces la cúspide de la Décima Casa (MC) es el florecimiento de nuestros frutos. Si las raíces han estado bien nutridas, alimentadas y regadas, el árbol de nuestro ser dará una producción abundante. Si las raíces están atrofiadas, desnutridas y han sido maltratadas, entonces la persona tendrá que luchar para producir algo en el mundo. Un cuidadoso examen de la relación entre estas dos Casas es, por lo tanto, muy importante para el estudiante de astrología.