La casa XI

La Undécima Casa es la casa de las esperanzas, los deseos y las aspiraciones

Hasta el momento, nuestro viaje astrológico nos ha llevado desde el ascendente (y su definición de quiénes somos) hasta el Medio Cielo, donde dicha identidad se cristaliza en términos de nuestra actividad en el mundo y el tipo de contribución profesional que hacemos. En efecto, has visto cómo todas las partes que te componen, tal como se esbozan en las primeras diez Casas, se integran para formar una entidad única y social: ¡Tu!
Cuando viajamos por las dos últimas Casas del horóscopo, entramos en el ámbito de la experiencia vital que nos lleva más allá de las fronteras de nuestro ego personal. La Undécima Casa es, específicamente, el campo de la entidad colectiva llamada «humanidad». Para poder expandirnos hacia una conciencia de un universo que vaya más allá de los límites de nuestro ego tenemos que identificarnos con algo más grande que nuestro pequeño ser. Debemos entrar en una zona de contacto con la vida que nos permita asimilar nueva información, crear nuevas energías vitales y nuevas posibilidades para nuestra propia expresión. La Décima Casa y su regente planetario, Saturno, revelan en qué podemos convertirnos si utilizamos el equipamiento de nuestros propios recursos biológicos, psicológicos y espirituales. El propósito de la Undécima Casa y su regente planetario, Urano, es hacernos saber que somos más de lo que creemos ser.
Este proceso de desarrollar nuestro mayor potencial está relacionado con varias áreas de interés humano y de la evolución que tienen su hogar en la Undécima Casa. La primera de ellas es la facultad de la intuición, el sexto sentido, ese aspecto de nuestra percepción que nos permite conocer la respuesta incluso antes de oír la pregunta. La intuición está bajo la influencia de Urano (el dios de los cielos, según los antiguos griegos). La segunda vía para aumentar el alcance de nuestro ser es a través de los grupos, las organizaciones y los amigos. Estos factores nos hacen salir de nosotros mismos y entrar en situaciones sociales que requieren que aceptemos conceptos más amplios y que aumentan nuestra gama de actividades. Todas estas áreas de participación de la Undécima Casa intensifican nuestro crecimiento y amplían nuestra perspectiva
La Undécima Casa está asociada de una forma natural con el elemento aire. En consecuencia, está vinculada a la comunicación y las relaciones. La Tercera Casa habla de las habilidades mentales y de nuestra capacidad para comunicarnos en general; además, indica relaciones con nuestros hermanos y hermanas, y con aquellos amigos que están tan cerca de nosotros como ellos. La Séptima Casa nos habla de nuestra forma de comunicarnos en las relaciones íntimas y en las asociaciones. La Undécima Casa es mucho más impersonal en sus atributos: esboza nuestra forma de comunicarnos con la sociedad en su conjunto y con un grupo más generalizado y amplio de conocidos y amigos.
Hemos establecido nuestro sentido del Yo a través de nuestra profesión y nuestra carrera. La Décima Casa ha hecho su trabajo. Ahora entramos en un tiempo y un lugar en la vida en los que tenemos la libertad de aprovechar los recursos provenientes de nuestro trabajo y sus experiencias.