La Estrella

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La Estrella (Arcano XVII) es la Estrella de la Esperanza. Es la promesa de una mañana nueva y más luminosa. En el Corán se nos dice de las estrellas: “Sirven también como guardianes contra todo Satanás rebelde”, lista carta equilibra los efectos malignos de la precedente. Aquí tenemos una clara señal de que la caída no es irreparable. La chispa divina no puede ser extinguida. Nuevamente leemos en el Corán, con respecto a Abraham: “Y cuando las sombras de la noche lo rodearon, contempló una estrella”. A causa de nuestro conocimiento interior, somos “luces desprendidas” de Dios, tenemos la certeza de que, finalmente, no nos abandonará; por eso “la Esperanza brota eternamente en el corazón humano”. Los Reyes Magos siguieron una estrella, y podríamos afirmar que todos los hombres realmente sabios siguen una estrella.
Este Arcano nos muestra a una joven mujer arrodillada al lado de un río; lleva, como la figura de la Carta XIV, dos jarras en las manos, pero ahora está vaciando el contenido de ambas sobre la tierra, líquido que vierte de las vasijas es el fluido espiritual y astral que en esta etapa se ha difundido profusamente y fue absorbido por la tierra. Cerca de la mujer aparece a veces dibujado un ibis (o también una mariposa sobre una flor). El ibis era el símbolo del alma en el antiguo Egipto y el principal enemigo de la serpiente; aparece en la creciente del Nilo, pero desaparece en su inundación. Para los griegos, por supuesto, la mariposa simbolizaba el alma. Sobre la figura arrodillada .hay siete estrellas; una octava, más grande que las otras, está sobre su cabe/a en la parte superior de la carta. Astrológicamente, estas estrellas más pequeñas son las Pléyades; de acuerdo con la mitología, son las siete hijas de Atlas. Después de su muerte encontraron un lugar en el cielo, formando la constelación de las Pléyades, cerca del lomo de Tauro en el Zodiaco. Todas ellas, con excepción de Mérope, quien se casó con Sísifo, rey de Corinto, tenían como pretendientes a dioses inmortales.
Se observará que una de las estrellas del mazo del Instituto de la Percepción es más pálida que el resto; esto ocurre porque Mérope se escondió por la vergüenza que le ocasionó su matrimonio con un mortal, y de ahí que su estrella sea pálida y esté oscurecida. Obsérvese que en cada una de estas estrellas de cinco puntas el pentáculo señala hacia arriba, lo cual sucede en el caso del buen pentáculo, mientras que el malo apunta hacia abajo. Tal vez la octava estrella destaque que estas siete estrellas pertenecen todas a un solo grupo, y que la más luminosa es Maya. A veces se muestra al Nigromante con un pentáculo invertido sobre su frente.
Se dice que el hombre tiene una naturaleza septenaria, compuesta de siete principios; en la terminología de la Teosofía, posee Rupa, o Sthula-Sarira (el cuerpo físico), Prana (principio vital), Linga-Sarira (astral o doble fantasma), Manas (principio doble de la mente: la inteligencia más elevada y la más baja), Buddhi (alma espiritual), y Atman (el Espíritu, que se une con lo Absoluto). Shakespeare habla de las siete edades del hombre. La duración normal de la vida del hombre es de setenta años. En alquimia hay siete cuerpos: el Sol para el oro; la Luna, plata; Marte, hierro; Mercurio, mercurio; Saturno, plomo; Júpiter, estaño,y Venus, cobre.
La joven de esta carta puede identificarse con Ilebc, la diosa de la juventud, que era la escanciadora de los dioses y los surtía de néctar. Tenía el poder de restauraren los ancianos todo el vigor de la juventud. Desde un punto de vista hermético, el fluido que vierte de las jarras es el de Amrita, la ambrosía de los dioses hindúes, el Brebaje de la Inmortalidad, el Elixir de la Vida.
en cierto sentido, la estrella grande sobre la cabe/a de la figura es la Sahu egipcia, el cuerpo glorificado, que nace con el hombre que entra al Cuelo es el “Cuerpo de Fuego o Esteclla”- y vive con Osiris y los santos por toda la eternidad. ” ¡Oh, nunca se perdió una estrella, pero apareció tan lejos!”