La Fuerza

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La Fuerza (Arcano XI) muestra a una joven mujer sujetando aun león por las mandíbulas. No parece temerosa de la bestia, ni está ejerciendo ninguna fuerza física aparente. Obviamente, esto se debe al hecho de estar empleando el coraje espiritual y el poder que proviene de éste, más que el que emana de la voluntad y del cuerpo. Es el equivalente femenino de San Jorge y el Dragón. El dragón, como el león, representa los instintos carnales. Se recordará que la primera tarea de Hércules fue la de matar al león de Nemea. Hubo muchos matadores de dragones: San Miguel, Santa Margarita, San Felipe, Santa Marta y San Florencio. Es posible advertir la antigüedad de este simbolismo en el hecho de que en el año 312 a.C. se realizaba una ceremonia en Egipto, en el templo de Amón-Ra en Tebas, que se refería al lanzamiento de Apep (el demonio de la oscuridad, un monstruo que se encontraba al acecho para tragar al dios Sol). El hecho de que la mujer representada en este naipe tenga el mismo tipo de sombrero que el Mago, con la copa en forma de ocho en posición horizontal, es una señal de que está ejerciendo una fuerza espiritual. No recurre a ninguna magia, como podría hacerlo el Mago, sino, como lo señala Papus, “es la imagen de la ciencia sagrada (segundo arcano) cuando se aplica en forma justa”. Su fuerza moral es la de la inocencia, que puede domar las más bajas pasiones en los otros; también ha vencido sus propios instintos primitivos y por eso no teme al rugiente león (Satanás).
Papus atribuye a Marte afinidad astronómica con esta carta: Paul Foster Case la atribuye, en cambio, a Leo. Otras autoridades han indicado al Carnero o al Sol. Lo que demuestra la futilidad de pretender hacer que el Tarot se adecué estrictamente al Zodíaco. Es mucho más lógico aceptar que la figura femenina es Virgo, la cual somete las fieras pasiones de Leo, y logra que los dos aspectos de su naturaleza (los dos principios opuestos, a menudo indicados en estas cartas) encuentren perfecta armonía en Libra (la balanza), el tercer signo solar de la serie, donde Virgo es, por decirlo así, elevada a los cielos, exaltada.