La personalidad de Tauro

Si se considera que Tauro representa el segundo período de vida —de los 7 a los 14 años—, su personalidad puede compararse con una criatura que controla más su entorno inmediato y que aprende a discernir entre lo que le pertenece y lo que no le pertenece. Con las posesiones surge la doble responsabilidad de aprender a utilizarlas y de preservarlas, ya que el niño aprende que las cosas duran más y funcionan mejor si se las cuida. Además, se desarrolla la capacidad de compartir y transformar.

Aunque durante los primeros siete años los padres son la fuente principal de apoyo, en la segunda etapa de la niñez se aprende a hacer las cosas sin ayuda. Se inicia así el camino hacia la autonomía, en el que a veces se comprueba —con dolor— que uno ha dejado de ser el centro de atención. Hay que establecer entonces pautas para relacionarse con los familiares de edades similares y con los compañeros de colegio.

Al igual que los niños en pleno desarrollo, los nativos de Tauro sienten mucho interés por todo lo físico, desde el sexo hasta los deportes, pasando por la alimentación. A pesar de que concebir y llevar a la práctica proyectos es uno de sus puntos fuertes, no necesitan estar en constante actividad, como los Aries; de hecho, les gusta mucho el reposo y la comodidad. También son buenos consejeros y críticos perspicaces de las actividades realizadas por otros. En general, los nativos de este signo desarrollan la capacidad de contemplar: crean cuidadosamente una estrategia y esperan el momento apropiado para ponerla en práctica. No obstante, corren el riesgo de dar muchas vueltas a las cosas y perder el impulso necesario para actuar.

Aunque les gusta formar parte de un equipo, los Tauro tienen necesidad de mantener una buena dosis de autonomía; debido a su afán por dominar y a su individualismo, a menudo les cuesta mantenerse mucho tiempo en el papel de seguidores. En cuanto a su reputación de obstinados, quienes trabajen con un nativo de Tauro se toparán de vez en cuando con los límites que éste impone: «o se hacen las cosas como yo quiero, o no se hacen». Puede tachárseles de egoístas y no sin fundamento, ya que protegen en primer lugar sus intereses. Sin embargo, los Tauro también velan por los intereses de los que les rodean. En realidad, viven para aquellos a quienes aman.

Signo Tauro

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